IES Las Encinas

sábado, 17 de noviembre de 2012

Knowledge is the beginning



“Son la cultura en general y la música en particular las que aportan un modelo alternativo para el conflicto entre identidades. Hemos elegido este camino por razones más humanísticas que políticas, sobre la base de que la ignorancia no es una estrategia para la supervivencia sostenible”
Edward Said
  


Hoy es un día triste. Lo primero que he leído cuando he abierto el periódico ha sido un gran titular anunciando que continúan los bombardeos sobre la franja de Gaza.  De nuevo vuelven a caer las bombas sobre Palestina e Israel, el eterno conflicto no resuelto que está empapando de sangre e indignación uno de los lugares más increíbles del mundo.




“You are the first think that come from Israel that I see that is not a soldier nor a tank”
Música palestina de Ramallah a Daniel Barenboim, director judío.



Me gustaría responder a las bombas con música, y en concreto con la que brota de la West-Eastern Divan Orchestra,  un proyecto musical que nació gracias a dos genios, dos grandes personas de inmensos corazones, como son el director judío Daniel Barenboim  y el filósofo, escritor, crítico musical y activista palestino-estadounidense  Edward Said. Ellos pensaron que la mejor forma de solucionar el conflicto entre sus dos pueblos era darse la oportunidad de conocerse mutuamente y apostaron por la música como camino de acercamiento. Nació así, en 1999, una orquesta formada exclusivamente por jóvenes músicos judíos y palestinos que regularmente se reúnen para tocar juntos y construir emociones maravillosas mucho más allá del odio y el resentimiento. 

Por más que esté convencido del poder transformador de la música (algo sobre lo que ya he escrito muchas veces en este blog)  no deja de sorprenderme la valentía y el tesón de estos dos maestros: sentar en atriles contiguos a gente que ha crecido y ha sido educada en el odio recíproco  no debe ser una tarea fácil. Los prejuicios y el dolor macerado durante años son capaces de levantar muros muy difíciles de salvar incluso para ese poder infinito que tiene la música para reconciliar los corazones. 

Aunque el proyecto empezó en Alemania, ahora la orquesta tiene su residencia en Sevilla. Los maestros eligieron Andalucía como sede por ser nuestra tierra el lugar donde judíos, cristianos y árabes fueron capaces de convivir y enriquecerse mutuamente durante siglos. Creo que no sólo no podemos olvidar ese pasado de comunión sino que tenemos la responsabilidad histórica de recuperar lo mejor de aquellos años, ahora más que nunca. Os dejo con el documental Knowledge is the beginning, Emmy al mejor documental en 2006, donde podréis conocer de cerca este fantástico proyecto. Por cierto, ayer fue el setenta cumpleaños de Barenboim. ¡Felicidades maestro! ;-)

1 comentario:

Marta bordons martinez dijo...

Este documental me ha mostrado una realidad que no conocía apenas, y a la que no le concedía toda la importante que merece. Mientras haya personas como estas, que tengan fe en la música y en la humanidad, hay esperanza!